La vida no tiene sentido si no se es feliz, y la felicidad por mucho que te la esperes en grandes cantidades siempre pasa desapercivida, de puntillas y en pequeñas dósis sin que nos demos cuenta.
Pero si nos fijásemos un poco, nos daríamos cuenta de que siempre aparece en las cosas más cotidianas del mundo. En despertarse todos los días y pensar qué te depara el mundo, en una mirada, en un momento especial que no dura más que unos pocos segundos, en un nuevo amanecer, en un secreto, en un compromiso, en una tarde sin hacer nada con esas personas tan importantes pero que no cambiarías por nada del mundo...en una sonrisa.Y siendo sincera, creo que es esto último lo que marca la diferencia. Una sonrisa puede mover una nación entera. Puede cambiar el modo de pensar de miles de personas. Puede enamorar y perdonar. Hacerte perder la cabeza. Puede cambiar el mundo entero. De norte a sur. Una verdadera revolución.
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